lunes, 2 de enero de 2012

Y dos extraños se miran a los ojos sin pararse a saludar.

¿Recuerdas esos paseos por los bulevares nevados a finales de diciembre? Ese mes fantástico que pasamos juntos, cada uno de los momentos que ocurrían bajo la nieve y el frío. Todas las sensaciones que recorrían nuestros cuerpos, el calor que nos invadía al estar juntos. ¿Has olvidado todas las promesas? Cada una de las palabras que salían de tu boca, las cuales ahora sé que eran todo mentiras. Los dulces abrazos, los suaves besos, las débiles caricias. Infinidad de sonrisas a pesar de la temperatura de nuestro alrededor, labios cortados que se juntan en un momento de amor intenso. ¿Dónde queda todo eso? En el paraíso perdido de lo que sentíamos, olvidado en la esquina de lo prohibido. El humo del dolor disipa todo rastro de amabilidad entre nosotros, y no queda nada de lo que en su día parecía algo grande. Y ahora nos miramos, y solo vemos una persona cualquiera, una que nos hizo daño pero que vemos andar por la calle y no nos paramos a saludar. Y, a pesar de todo, echo de menos estar tanto tiempo contigo. ¿Por qué cuando el amor desaparece la amistad se va volando para no volver?  

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